Dicen que algunos sueños no comienzan con grandes discursos, sino con pasos silenciosos.
Así empezó esta historia… en 1963, cuando cinco hermanas misioneras de la Congregación de San Francisco de Sales llegaron desde Padua, Italia, hasta San Pablo del Lago. Traían solo su fe, su amor por la educación… y un profundo deseo de servir.
Allí abrieron primero un Centro Artesanal para mujeres, luego un Centro de Salud, y más tarde un Jardín de Infantes.
Sin saberlo aún, estaban poniendo los cimientos de algo grande: el futuro Instituto Alfonso Barba.
1972: El primer sueño escolar
Con la visión enorme que da la fe, Sor Laura Galeazzo solicitó al Ministerio de Educación la creación de un Colegio de Ciclo Básico.
Ese año abrió el Primer Curso, con apenas 17 alumnas, 6 profesores contratados y 4 hermanas salesias.
Era pequeño, sí… pero lleno de esperanza.
Para 1974, ya existían los tres cursos completos del Ciclo Básico, con cerca de 50 estudiantes. Un pequeño faro comenzaba a iluminar la comunidad.
1982: Un viaje necesario
El colegio, como las misiones, está hecho de movimientos.
Ese año, el plantel se trasladó a Otavalo, tomó el nombre de Santa Juana de Chantal, y abrió sus puertas con 125 alumnas, funcionando en jornada vespertina en la Escuela “Simón Bolívar”.
Era el inicio de una nueva etapa
1983 – 1985: El sueño toma forma
En 1983, Sor Liliana Dal Salto Sola inició gestiones para comprar un nuevo local, mientras Sor Leonina Dal Cortivo se entregaba con alma y corazón a remodelar y construir.
El 2 de julio se firmaron las escrituras del Colegio Particular “Fray Vicente Solano”.
Para 1984, se inauguraron cuatro aulas nuevas… y en 1985, la construcción culminó.
Aulas, oficinas y espacios modernos abrían sus puertas a una comunidad que crecía más y más, llegando estudiantes no solo de Otavalo, sino de diversas localidades.
1992 – 2001: Nuevos pasos, nuevas generaciones
En 1992, se creó la sección Primaria, dirigida por Sor Laudimira Mai, y luego por otras hermanas y docentes que continuaron la misión.
En 1999, Sor Blanca Lima Cotacachi asumió el rectorado, guiando con el principio más valioso: educar no solo en conocimientos, sino también en la fe.
En el 2001, la Institución fue reconocida como Unidad Educativa Santa Juana de Chantal, incorporando nuevas especialidades y ampliando su horizonte académico.
2006 – 2011: Construir para servir
Gracias al incansable trabajo de Sor Arcangela Palaziol, en 2006 se concluyó la edificación de la Escuela.
El número de estudiantes crecía sin parar, y la infraestructura también.
En 2011, llegó el Bachillerato General Unificado, alineado con los nuevos lineamientos educativos.
La Unidad seguía avanzando… sólida, firme y guiada por convicciones profundas.
2020 – 2022: El desafío de un mundo nuevo
Entonces llegó uno de los periodos más difíciles: la pandemia.
Pero bajo el liderazgo de Sor María Sánchez Loor, la comunidad educativa no se detuvo.
Se adaptó, innovó y encontró caminos para seguir educando: clases virtuales, estrategias e-learning, aprendizajes sincrónicos y asincrónicos.
En 2022, al volver a la presencialidad, la Unidad Educativa ya no solo era resistente… era más fuerte que nunca.
Más de 1000 estudiantes llenaban sus pasillos, guiados por hermanas, autoridades, docentes y personal dedicados por completo a su misión.
2022: Bodas de Oro
Cincuenta años después, en 2022, la Institución celebró sus Bodas de Oro.
Cincuenta años de fe, cultura, disciplina y calidad.
Cincuenta años de manos que enseñan, corazones que acompañan y almas que se forman.
Las hermanas salesias han sabido conducir este proyecto con amor, esfuerzo y una entrega incansable.
Gracias a su misión, hoy sigue vivo el lema que ha marcado a generaciones:
Fe y Cultura